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La inutilidad del sufrimiento

La inutilidad del sufrimiento

Todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida y…

¿Para qué nos sirve el sufrimiento?

El dolor es necesario, el sufrimiento es opcional.

Generalmente utilizamos dolor y sufrimiento como sinónimos, pero no es así.

El dolor es una emoción intensa que produce de pena, tristeza o lástima, surge en el momento en que nos sentimos herido física o emocionalmente. Se genera por la pérdida de un ser querido, por la frustración de no haber podido conseguir un logro, por la impotencia de un acontecimiento que no hemos podido evitar.

Sin embargo el sufrimiento es una respuesta  cognitiva-emocional que tenemos ante un dolor físico o ante una situación dolorosa. Es un conjunto de emociones y pensamientos que se mezclan adquiriendo más intensidad y duración que el dolor emocional. De la propia persona depende el tiempo de duración del sufrimiento, en ocasiones hay personas que pueden incluso sufrir por la misma causa a lo largo de toda su vida o desembocar en ansiedad y/o en depresión.

Un claro ejemplo para diferenciar el dolor y el sufrimiento:

Una persona después de 20 años de trabajo en una misma empresa de repente le despiden, el dolor que causa el despido es inevitable y necesita un tiempo de reacción.

Tal vez sufra durante unos días, pero si alarga su sufrimiento de forma constante puede llevarle a padecer ansiedad y después depresión.

¿Sufrir durante largo tiempo le va a devolver el trabajo?

Las causas por las que sufrimos en un largo periodo de tiempo son varias

  • No enfrentarse o afrontar las circunstancias
  • No aceptar las situaciones que no dependen de nosotros
  • Miedos e inseguridades
  • Falta de autoestima
  • Ego muy elevado
  • Recuerdos del pasado grabados en nuestro inconsciente
  • Impotencia
  • Querer controlarlo todo
  • Falta de resilencia

Cada persona reacciona de manera diferente ante una misma situación. Mientras una persona se desmorona ante el dolor que está viviendo, otra puede afrontarlo de una manera distinta y salir fortalecida y más madura. Sin embargo el sufrimiento no alivia el dolor, si no que provoca una permanencia en la emoción negativa que transforma nuestro día a día en tristeza.Para dejar de sufrir lo primero que tenemos que hacer es querer dejar de sufrir, aceptar lo que sucede en la vida. A partir de ahí resolver la situación si depende de nosotros y en el caso de que no dependa tan solo aceptar y actuar con Inteligencia Emocional.

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